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El nuevo año 2026 con claras señales de identidad

  • Ramón Puello Báez
  • viernes 02 enero, 2026 - 9:09 AM
  • 4 minutos de lectura
  • Revista Banca
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Se nos ha advertido tanto acerca de los desafíos del nuevo año y la carga de asuntos pendientes por decidir para minimizar sus efectos negativos o para aprovechar las oportunidades, que pareciera que el 2026 nace con una identidad bastante conocida, o lo que es lo mismo, que  las cosas por hacer están muy claras.

Por supuesto, ante el panorama que tenemos por delante hay quienes son pesimistas y quienes ven oportunidades en medio de las presiones y dificultades. Nos anotamos en esta última tendencia.

Realmente, existen varios factores que juegan a favor de la República
Dominicana, entre los cuales se encuentra, en primer lugar, el clima de paz, estabilidad política, económica y social, que hemos mantenido por varias décadas, junto a una institucionalidad democrática que busca fortalecerse en medio de los cuestionamientos al sistema, que han irrumpido por todas partes. Si a esto le agregamos la existencia de otros factores, como el precio del petróleo, el clima favorable para las inversiones y el flujo de remesas, junto a una disminución de las tensiones en la guerra comercial, podemos considerar que hay despejados muchos obstáculos y que el principal problema radica en las estratégicas internas que debe adoptar el gobierno dominicano, sin retardos,  para retomar el crecimiento y estabilidad de la economía.

Sabemos que en primer plano se encuentra el déficit fiscal y el alto nivel de endeudamiento al que hemos llegado, por la malsana tendencia de querer tapar ese problema contratando empréstitos (US$1,433 millones aprobados por el congreso en 2025), en vez de privilegiar el ahorro interno y apostar a un mejor enfoque del gasto público y del presupuesto en general. Una reforma integral y consensuada hasta donde fuere posible, hubiese sido la formula clásica a implementar, pero el enfoque equivocado y populista del gasto social del gobierno, unido ahora al escándalo de corrupción en Senasa, han liquidado esa posibilidad, por las graves implicaciones sociales que tendría una reforma fiscal, ya que la misma pudiera afectar el clima de paz que disfrutamos.

El déficit fiscal y el alto endeudamiento, que presiona los ingresos públicos y deja sin mucha maniobra financiera al gobierno para enfrentar los requerimientos del país, es el epicentro que hay que atacar. En medio de esta incertidumbre y la falta de acciones concretas del gobierno, el economista Andy Dauhajre ha propuesto la fórmula de congelar los endeudamientos y usar los depósitos de deuda pública que el gobierno mantiene en el BCRD y el Banreservas, que ascienden a un 5% del Producto Interno Bruto del país, lo que considera una política errónea que debe ser enmendada, ya que le ha costado al pueblo dominicano RD$45 mil millones.

La sugerencia del brillante economista, en un artículo del pasado lunes 29 de diciembre 2025, debería ser estudiada sin sectarismos ni petulancia, para medir el grado de posibilidad que tiene de ser tomada en cuenta dentro del paquete de medidas y acciones que se supone debe adoptar el gobierno, bien temprano, y antes de que el año avance, para tratar de amarrar el toro del déficit por los cuernos.

El nuevo año 2026 pudiera ser un año mejor que el 2025, debido a que varios factores que provocaron la ralentización de la economía mundial y local han comenzado a despejarse. No se trata de que volvamos a lograr que la economía retome  su ritmo del 5.0% anual, pero podemos iniciar la marcha para volver a esa meta.

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