El Banco de Inglaterra advirtió que el Reino Unido enfrenta riesgos crecientes de una crisis financiera, impulsados por la volatilidad económica derivada del conflicto en Oriente Medio.
El encarecimiento de la energía, el aumento de tasas de interés y la presión sobre los hogares y mercados podrían traducirse en mayores costos de endeudamiento, inflación y un deterioro de la estabilidad financiera.
De acuerdo con el banco central, el impacto de las tensiones en Oriente Medio ha comenzado a trasladarse a los hogares, con cerca de un millón de personas adicionales enfrentando mayores pagos hipotecarios tras el incremento de las tasas de interés.
Las previsiones indican que alrededor de 5,2 millones de prestatarios —más de la mitad de los propietarios con hipoteca— verán incrementados sus pagos hacia 2028, frente a los 3,9 millones estimados antes del inicio del conflicto.
El Comité de Política Financiera del organismo advirtió que la escalada derivada de la agresión de EEUU e Israel contra Irán ha intensificado la volatilidad económica global, afectando el crecimiento, elevando la inflación y endureciendo las condiciones financieras.
"El impacto lastrará el crecimiento, aumentará la inflación y endurecerá las condiciones financieras", señaló el comité en su informe.