Desmitificando la ficción del crecimiento económico

Durante muchos años escuchamos discursos encantadores pregonando el crecimiento alcanzado por nuestra economía, en ocasiones presentado con pretensiones paradigmáticas. Se llegó al extremo de calificarlo como milagroso, comparándola pretenciosamente con el alcanzado por Alemania con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial.

domingo 22 enero, 2023  /  Noticias

Durante muchos años escuchamos discursos encantadores pregonando el crecimiento alcanzado por nuestra economía, en ocasiones presentado con pretensiones paradigmáticas. Se llegó al extremo de calificarlo como milagroso, comparándola pretenciosamente con el alcanzado por Alemania con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial.

La reciente admisión de autoridades competentes de considerar como deuda pública los valores captados por el Banco Central para neutralizar los efectos de enormes y crecientes déficits provocados por administraciones gubernamentales irresponsablemente dispendiosas durante los últimos años, permite reforzar la demostración que el crecimiento pregonado no era más que una ficción sustentada en la progresiva espiral del endeudamiento.

Puede ahora demostrarse estadísticamente la alarmante situación de nuestra economía sin concitar discusiones bizantinas con autoridades. Ya no solo se trata de los efectos negativos del endeudamiento en las finanzas públicas por destinar más de la mitad de las recaudaciones al servicio de la deuda, sino de medir cuánto ha sido el efecto de ese endeudamiento en nuestra economía para acallar aquellos que todavía sostienen la posibilidad de un mayor endeudamiento por referirlo a la proporción con PBI.

Para ello hicimos el ejercicio de calcular el PBI como si se redimiera la totalidad de la deuda y comparamos su evolución entre 2012 y 2013; una abstracción ciertamente hipotética pero no imposible en el concierto de imposiciones a nuestra nación que pudiera manifestarse en la exigencia de pago de nuestra deuda.

Aceptando la estimación oficial del crecimiento del 3%, el PBI a precios corrientes se situaría en US$ 60,723 millones a finales de año. Si se pagara la totalidad de la deuda de US$ 29,226 millones– correspondiendo US$ 22,366 millones en crédito público, que hemos supuesto que se mantendrá al nivel de octubre/2013, más US$ 6,900 millones adeudados por el Banco Central- el PBI quedaría reducido a US$ 31,457 millones.

Comparando ese PBI del 2013 luego de redimida la deuda, con el del 2012, siguiendo la misma metodología, que fue de US$ 33,433 millones; se concluye que en el presente año observaremos una contracción económica del 6%.

Esta abstracción ciertamente hipotética, no previsible pero tampoco imposible, refleja estadísticamente una situación más ajustada a la realidad de nuestra economía. Porque desmitifica la ficción de lo pregonado en discursos encantadores que han pretendido colocarnos en nubes distantes por encima de nuestras posibilidades o aplicables a otras realidades.

Y nos retrotraen al escenario real que vivimos, de una economía que ya comienza a sufrir los embates de la contracción en lugar del crecimiento pregonado; que cada ciudadano siente y padece en la falta de oportunidades de trabajo de calidad y en la disminución de sus ingresos reales.

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