“Para que la República Dominicana convierta el dinamismo económico del cual goza en la actualidad en prosperidad sostenida para su población, necesita con urgencia reformas simultáneas, tanto económicas como sociales, en tres áreas específicas: profundidad en los mercados financieros, facilitar la entrada y formalización de nuevas empresas y cerrar la brecha digital y la exclusión social.
El cuello de botella más urgente es el gerencial, lo que implica la necesidad de profundizar los mercados financieros, facilitar la entrada y formalización de nuevas empresas e integrar la economía en segmentos de mayor valor agregado. Todas estas son condiciones necesarias para que el dinamismo económico actual se convierta en prosperidad sostenida.
En lo social, la brecha digital y la exclusión juvenil son las señales de alerta más concretas y atenderlas no es solo una agenda social, es una condición para que el crecimiento se sostenga a largo plazo. La exclusión afecta, por ejemplo, la calidad del talento disponible, la productividad y la demanda”.
José Caballero / Economista Centro Competitividad Mundial
El notable incremento que tienen las exportaciones de castañas de masa o Buen Pan, es una demostración de la riqueza que tenemos en nuestros campos, todavía no explotada.
Los datos más recientes (al 2024) indican que el país envió al exterior 3,606 toneladas de este fruto, valoradas en 3,037,427 millones de dólares, conforme datos del Ministerio de Agricultura.
Como se observa su potencial y los recursos que puede generar, las autoridades han distribuido millares de plantas en distintas regiones. Hay sembradas 6,047 tareas de Buen Pan, beneficiando a 630 productores.
Este maravilloso fruto, al que muchos tratan con desdén, tiene diferentes nombres, según el país donde se cultiva. Se le conoce como Pana, en Puerto Rico; Lam Beritaf, en Haití; Bread Fruit, en Jamaica; Guapen, en Cuba; Mazapán en Honduras; y Buen Pan, en República Dominicana.